viernes, 29 de julio de 2016

CIENCIA Y TECNOLOGÍA PARA EL DESARROLLO DEL PERÚ

NUEVA PUBLICACIÓN 2016

ISBN: 978-612-00-2303-7

En la brevedad de nuestras vidas, los peruanos sufrimos, y mucho. Hay diversas razones que nos hacen sufrir, sin embargo, la mayor parte de nuestros sufrimientos se debe a que hay ignorancias, desigualdades y pobrezas.
En otras palabras, los peruanos -al igual que mucha gente en el mundo- sufrimos mucho porque no tenemos calidad de vida; es decir, no tenemos educación, trabajo, salud y vivienda de calidad que correspondan a nuestra dignidad humana. Sufrimos tanto que hasta estamos resignados a creer que la vida es sufrimiento. Sin embargo, la vida no es así, no debe ser así. No tenemos por qué sufrir tanto.
Si bien es cierto que resulta imposible lograr la completa felicidad en la vida, empero, es entera y humanamente posible disminuir en gran medida nuestros sufrimientos si logramos, a través de la Ciencia y Tecnología, hacer que haya calidad de vida para los peruanos.
La Ciencia y Tecnología –siempre que ellas formen parte de la política de Estado y de la cultura nacional- tienen la plena capacidad para establecer científicamente las mejores formas de cómo lograr calidad de vida, es decir, de cómo conseguir que haya educación, empleo, salud y vivienda de calidad que garanticen –de manera sostenida, poco a poco, a mediano y largo plazo- una vida digna para los peruanos. Por esta razón, el binomio Ciencia y Tecnología es la sólida base para promover el verdadero desarrollo económico y social del Perú (y del mundo).
En la larga historia del Perú ha quedado demostrado que las injerencias de las potencias internacionales, las políticas del capitalismo o del comunismo, el poder de los tanques, el poder del dinero; el poderío de las religiones, de las burocracias, de las violencias y los embustes de los políticos de derecha o de izquierda NO han logrado otorgar calidad de vida para los peruanos. Al contrario, todos ellos han ocasionado mayores sufrimientos, pues hoy, los peruanos seguimos padeciendo ignorancias, pobrezas, enfermedades y tugurios. 
Ahora, en los albores del Siglo XXI y del Tercer Milenio, el logro de la calidad de vida para el ser humano, en el Perú y en el mundo, es viable sólo a través de la Ciencia y Tecnología. La gradual y sostenida construcción de la calidad de vida para los peruanos, significa empezar a darle importancia prioritaria a la Ciencia y Tecnología; significa, por consiguiente, valorar en sus reales dimensiones a la educación, a las universidades, a la investigación científica, a los científicos, a los pensadores y a toda nueva forma de pensar y actuar sobre la base de la Ciencia para promover el verdadero desarrollo del país, es decir, para otorgar educación, trabajo, salud y vivienda de calidad para la población.
No tengo ni he tenido ninguna filiación política, ni del capitalismo, ni del comunismo; ni de la derecha, ni de la izquierda. Por el contrario, he sido y soy crítico de ellos porque a pesar de sus prédicas, persiste el sufrimiento humano, perduran ignorancias y pobrezas. Ahora tomo partido resueltamente por la Ciencia y Tecnología.
Vito, 5 de agosto de 2015
FUENTE: Ciencia y Tecnología para el desarrollo del Perú. 2016

jueves, 1 de octubre de 2015

VITO AGOSTO 2015

YANAQUILCA, señal de que estamos por llegar al pueblo de VITO. 


Yanaquilca es la zona más alta de Apurímac (casi 4,500 msnm), superada solo por Ticlio que está a 4,800. Yanaquilca está a 40 Km de Chalhuanca, cerca al legendario Pisti. De Yanaquilca a Vito dista unos 10 Km. Vito, mi pueblo, está a 2,850 msnm. Yanaquilca es de necesaria parada para tomarse fotos. Algunas personas sienten que le falta oxígeno en Yanaquilca. Visite al pueblo de Vito, se sorprenderá de muchas cosas.


LLEGANDO A VITO, MI PUEBLO


Volviendo a caminar por la calle de mi infancia. En Vito el tiempo se ha detenido. Subsisten aún condiciones de pobreza. De niño he sufrido de tales condiciones, ahora también sufro al ver que los niños de hoy (y los ancianos) aún no tengan niveles adecuados de calidad de vida. No hay agua y desagüe que genera problemas de insalubridad, las viviendas de una sola y pequeña pieza están tugurizadas porque es, a la vez, sala, dormitorio, cocina, comedor. No hay empleo, no hay una cultura alimenticia, sobre todo en el sector infantil. Todo esto imposibilita lograr una buena educación por más buenas voluntades hayan. Eso sí, me he alegrado al ver que la mayoría cocinan a gas y los interiores de las casas están libres de humo.

 ACOMPAÑANDO A LA VIRGEN DE LAS NIEVES EN VITO, EL 5 DE AGOSTO DE 2015


Acabo de retornar de Vito, mi pueblo. Llevé consigo un cirio (símbolo de la LUZ) para agradecer a la Virgen de las Nieves de Vito por protegernos y darnos Luz en el camino a mí, a mi familia y a toda la humanidad. No encontré mejor manera de ejercer mi espiritualidad, a mi modo. Entoné emocionado y a viva voz los cánticos en Quechua que de niño solía cantar delante de la Virgen. “Apu Yaya Jesucrito, ccespichiccni Diosnillay; ricraiquita mastarispa, jampui huahui nihuachcanqui” (Dios, mi salvador; tendiendo tu manto me proteges). “Bendicionta churaycuhuay, wasillayta ripunaypac, Qam mamayta yuyarispa ¡Ay! juchaymanta waqanaypaq”. (Dame tu bendición en mi camino, lloraré por mis pecados al recordarte). “Salve, salve cantaban María; que más pura que tú solo Dios; y en el cielo una voz repetía, más que tú sólo Dios, sólo Dios”.  (Foto: NEH)


EN VITO: CHICHA A DOS MANOS, Y EN KEROS DE MADERA.


Un par de medios keros de chicha auténtica de Vito es lo que tengo en ambas manos. La costumbre siempre fue así, no un kero de una buena chicha, sino dos (tenemos dos ojos, te dicen). En Vito ya no es frecuente, como antes, celebrar las fiestas con chicha, pero todavía hay algunos vestigios. Ahora en Vito corren ríos de harta cerveza (ojalá que la empresa cervecera pagara un canon, varios problemas sociales tendrían solución). Desaparecieron las chombas, en su lugar bidones de plástico. Están desapareciendo los keros, en su lugar, medios “keros” de plástico. Opino que debemos rescatar el consumo de la chicha (nutritiva) en contra de la dañina (y cara) cerveza. En los pueblos de Cuzco, se toman todavía una buena chicha. ¡Salud!

VITO, MIRANDO EL FUTURO


Vito, pueblo eterno, legendario, mítico, rebelde; el Macondo andino con varios siglos de soledad y de pobrezas bajo el tutelaje del Apu Calvario y de la Virgen de las Nieves. En Vito nací y viví mi niñez. Hace poco he vuelto a encontrarme con mi pueblo y regreso con nostalgia de saber que el tiempo se ha detenido como ocurre con muchos otros pueblos andinos del Perú. 
Promover el desarrollo de Vito y de todos los pueblos del país, significa promover sostenidamente mejores condiciones de calidad de vida de la población (empleo, salud, educación, vivienda). Por consiguiente, el desarrollo de los pueblos es un asunto a mediano y largo plazo; y debe ser política de Estado de un nuevo tipo de gobierno nacional basado en la Ciencia y la Tecnología. 
No es con las políticas tradicionales de siempre que vamos a lograr promover el verdadero desarrollo de los pueblos -como lo demuestra la historia-, sino con nuevas políticas basadas en la Ciencia y Tecnología. Es tiempo que llevemos a nuestros pueblos el mensaje de la Ciencia y Tecnología como la base para construir una nueva sociedad con calidad de vida que aproxime a los peruanos –a mediano y largo plazo- hacia el ideal de la felicidad humana. Si no ¿qué otra alternativa tiene Vito?

Muchos pueblos del país, unos más unos menos, tienen las mismas situaciones que las que tiene el pueblo de Vito. Inclusive en los alrededores de las grandes ciudades del Perú, existe mucha pobreza y los peruanos sufrimos mucho. Promover el desarrollo de nuestros pueblos es un asunto de política de Estado a mediano y largo plazo, sobre la base de la ciencia y tecnología. (Foto: NEH)

domingo, 3 de mayo de 2015

142º ANIVERSARIO DE LA REGIÓN DE APURÍMAC


Después de muchos años regresé a la ciudad de Abancay, capital de la Región Apurímac, en esta ocasión invitado por el Gobierno Regional para participar en la Ceremonia Central por el 142º Aniversario del Departamento de Apurímac que se llevó a cabo en el Auditorio Micaela Bastidas. 
En dicha Ceremonia, el Gobierno Regional de Apurímac me ha otorgado la distinción “José María Arguedas” según establece la Resolución Ejecutiva Regional Nº 356-2015-GR-Apurímac/GR del 28 de abril de 2015 (“Reconocer y felicitar al doctor Nemesio Espinoza Herrera, por su destacada contribución a la cultura y educación e identificación regional y se le otorga la distinción honorífica José María Arguedas por ser un apurimeño intelectual destacado”). Igualmente fueron distinguidos otros destacados apurimeños.
Estoy muy agradecido al Gobierno Regional que preside el Mg. Wilber Venegas Torres y a todos quienes han hecho la propuesta. Muchas gracias también al Consejero Regional por Antabamba señor William Collado López y al señor Alcalde Provincial de Antabamba, profesor Oscar Paniura Navarro. 

Foto: Internet.





viernes, 10 de abril de 2015

60 AÑOS DE VIDA

60 AÑOS DE EDAD



Disculpen esta vanidad. ¡¡¡He cumplido 60 años!!! 

He cumplido 60 años, gracias a Dios, en buenas condiciones; al menos así lo creo. Al inicio me resultaba inaceptable verme como persona de tercera edad, yo que estaba acostumbrado a sentirme joven siempre. 
Hace poco, y recién cumplido 60 años, me encontré en una larga cola para hacer un pago en el banco. El vigilante me preguntó que cuántos años tenía. ¡60!, respondí a mucha honra y con voz altisonante. Me invitó a pasar a otra cola: ¡era de ancianos! Me sentí incómodo, miré hacia los lados y sigilosamente me salí casi corriendo de la cola y ese día no pagué mi cuenta. Me resistía a admitir que formaba parte de la legión de los llamados adultos mayores. Ahora ya estoy acostumbrándome con beneplácito a mi edad. 
Seis décadas de vida he cumplido. Tengo sentimientos encontrados. A lo largo de mis 60 años de vida he tenido alegrías, tristezas, sufrimientos, lágrimas, carencias, abundancias. He tenido éxitos y fracasos, satisfacciones y frustraciones, esperanzas y pesimismos, elogios y maltratos, amores y desamores; es decir, “confieso que he vivido”. 
Miro mi futuro con mucho optimismo. Como siempre, no tengo ambiciones económicas “pues faltando todo, todo nos alcanza”. Tengo mis grandes alegrías y esperanzas: mis tres hijas, muy estudiosas y hoy profesionales; mi esposa, que aunque reñimos, estamos siempre juntos y revueltos; y San Marcos, la Universidad de “todas mis edades”. A mis 60 años de edad, tengo una promesa: cambiar y tomarme la vida con más calma; genio y figura, hasta aquí nomás. Deseo (re)nacer a los 60 años.
¡He cumplido 60 años! Y es un importante acontecimiento. Vale la pena festejarlo con la familia y eso es lo que haremos. Soy parte de una familia numerosa (véase el árbol genealógico de los Espinoza-Vásquez). Vale la pena celebrarlo al son de la Banda Típica de Vito, del Arpa y violín, de orquestas; con huaynos, huaylías y cumbias. Es que, gracias a Dios, ¡He cumplido 60 años de vida! y deseo tener muchos más, con salud, trabajo y amor.

SÁBADO 21 DE ABRIL DE 2015: CELEBRACIÓN DE MIS 60 AÑOS DE VIDA

El sábado 21 de marzo del presente año 2015 nos hemos reunido la familia para celebrar mis 60 años de edad. Hemos celebrado, como tiene que ser, con la Banda Típica, con Arpa y violín y con orquesta; con huaynos, cumbias, mayura y la huaylía. Gracias a todos por su asistencia. Es un gran recuerdo de la vida que nunca olvidaré. Gracias la participación de la Banda Típica Virgen de las Nieves de Vito, del Arpa y violín de los hermanos Pancorbo de Antilla y de la Banda Orquesta de los Hermanos Gómez.










viernes, 28 de marzo de 2014

Personajes célebres de Vito


Ing. SONIA LISSET YUCRA ZELA
Sonia Lisset Yucra Zela es Ingeniera Química egresada nada menos que de la prestigiosa Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Ella es de estirpe viteña, pues, sus padres son del pueblo de Vito.
A mí me causa admiración personas intrépidas que van hacia grandes retos, pese a carencias y obstáculos como es el caso de Sonia Yucra quien decidió postular a la UNI ¡e ingresó! Ahora es una destacada Ingeniera Química colegiada. Por supuesto que hay otros casos de jóvenes que procediendo de familias provincianas y de bajos niveles sociales han tenido y tienen triunfos en sus estudios en la UNI y son profesionales competentes; pero conozco directamente el caso de Sonia Lisset Yucra Zela y, por eso, me permito felicitarla y desearla muchos éxitos en su vida profesional porque sus éxitos serán nuestros y del pueblo de Vito. 
Opino que Lisset es un buen referente para nuestros jóvenes, hombres y mujeres, que deseen abrir caminos a base de denodados esfuerzos y de sus deseos genuinos de superación. Un homenaje, en la persona de Sonia Lisset Yucra Zela, a todos los jóvenes de Vito que vienen haciendo grandes esfuerzos para forjar su educación y su profesión en diferentes universidades e institutos. Sólo la educación nos salvará de la pobreza y extrema pobreza.
Deseo agregar algo más que destaca en la persona de Sonia Yucra Zela: su amor hacia sus padres. Me ha conmovido una reciente foto en Facebook en la que Sonia Lisset aparece abrazando a su madre en señal de reconocimiento al valioso apoyo recibido, diciendo: “Mi madre, la joya más preciada que tengo”. Que más felicidad podemos sentir los padres cuando nuestros hijos nos abrazan con pergaminos en las manos. Felicitaciones nuevamente a la ingeniera Sonia Lisset Yucra Zela. Felicitaciones también a sus padres, el Sr. Crisólogo Yucra y la Sra. Nemesia Zela.  
(Foto: Internet)


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martes, 18 de febrero de 2014

Mitos y ritos de Vito. El alma

EL ALMA
Según Platón, cuando el cuerpo muere, su alma sigue viviendo eternamente. Aristóteles pensaba distinto. Decía que el cuerpo y alma son indisolubles, son únicos. Si el cuerpo muere, muere también el alma.
Camino del alma: el infierno, el purgatorio y el paraíso
En Vito, como en la mayoría de los pueblos, creemos en la idea platónica del alma. Cuando una persona muere, sus restos son llevados al panteón sabiendo que su alma vivirá para siempre. Por esta razón es que cuando alguien muere, lo entierran con sus utensilios personales. Atavían al cadáver con sus ropas más predilectas de la que en vida fue. No dejan de ponerle su sombrero y su zapato u ojota preferidos para protegerlo al alma de las inclemencias del largo e ineludible camino hacia “el más allá”, descrito por Dante Alighieri. Si el difunto tenía en vida, por ejemplo, un caballo de uso personal, debía ser sacrificado para que le acompañe a su alma en la eternidad.
Conversaba yo con mi paisano Epifanio de esta costumbre de sacrificar animales preferidos del fallecido y en son de broma le dije: _¿Así? Y si el fiel perro de Eleuterio se muriera antes que él, ¿sacrificarían también a Eleuterio para que le acompañe en la eternidad al alma de tan digno animal? Epifanio contestó diciéndome: _No pues, animal!, primero es la persona humana!
Todos los santos
En la festividad de “Todos los santos”, en honor al alma de “todos los muertos”, es costumbre en Vito ofrecer al alma comidas y bebidas de las de mayor preferencia del fallecido. Para los niños resultaba un festín la mesa con todo tipo de comidas preferidas del difunto (cancha, ccapi, mote, habas face, charqui canca, año, papa sancochada, etc., etc.) y previo rezo del Padrenuestro que aunque no lo sabíamos de largo, bastaba  sólo murmurarlos, los niños disfrutábamos de la comida del alma. Así, al final, no era el muerto sino nosotros, los vivos, los que nos beneficiábamos de la variada “comida del alma”.  
Siendo nuestra creencia de que “cuando el cuerpo muere, el alma vive eternamente”, acostumbramos ir a los cementerios para reunirnos con la inmortalidad de sus alma de los seres queridos que ya se fueron, porque sabemos (creemos) que sus espíritus están ahí; y en efecto ¡están ahí! Yo suelo visitar a mis padres que están en el cementerio y “converso” con ellos, con sus almas. ¡Están ahí sus espíritus!
Misa en honor al alma
También acostumbramos hacer Misa en honor al alma del que en vida fue. Debo confesar que no soy partidario de ir a Misas de difunto. He notado que algunos –por no decir la mayoría- en la Misa se esfuerzan en poner compungidos sus rostros y sin realmente sentirlo decir el cliché “mis condolencias”. Pura hipocresía. Y lo más probable es que en vida ni siquiera estuvieron a su lado ni le profesaron amor o amistad. Prefiero, antes que asistir a las misas, recordar haber tenido la oportunidad de ir su lecho de enfermo, de haber ayudado cuando en vida algo necesitaba, haberlo compartido mi amistad, haberlo abrazado. Hace poco me enteré que uno de mis pocos amigos había fallecido, reniego que no me hayan pasado la voz cuando estaba enfermo, lamento no haberme interesado en él en este último año aún por la poca distancia que nos separaba. En lugar de ir presuroso a la Misa, lo que hice es encontrarme conmigo mismo y en silencio “conversar” con su alma del difunto y, en ese trance convertido en oración, expresar el dolor de su partida.
En una ocasión, mi paisano Eustaquio me invitó a una Misa en honor del alma de un familiar suyo. Según me enteré después, Eustaquio no lo veía hace muchísimos años ni se había interesado activamente en vida del difunto. Después de la Misa pasamos a su casa donde había abundante comida y cerveza y, como es ya habitual, terminamos con la Huaylía.
El alma según Aristóteles
El gran filósofo Aristóteles, como decíamos, pensaba distinto a Platón acerca del alma.  Sostenía la teoría de que “si el cuerpo muere, muere también el alma”. Esto significa que cuando el cuerpo muere, o como dicen mis paisanos, cuando una persona “estira la pata”, ¡todo se acabó! Pero como el cuerpo no se convierte instantáneamente en tierra (“de polvo eres y en polvo te vuelves”), había que depositar los restos (o despojos) del difunto en el cementerio; o lo que es más dramático aún: cremarlo, o sea, ¡quemar al cadáver! A propósito de la costumbre de la cremación del cuerpo fallecido, mi paisano Jacinto dice al respecto: “-¿Qué cosa?, ¿tá won?; ¿yo qué mal tendría que haber hecho en vida para que me condenen a la hoguera? Si “estiro la pata”, que mis restos sean puestos bajo tierra ¡y se acabó! No me lloren ni me lleven flores ni digan discursos diciendo “era buena gente”; más bien lo que quiero es que me ofrezcan amor y amistad hoy que estoy vivo. ¡Qué profunda la filosofía de Jacinto!
El miedo al alma
En Vito el alma es temida no sólo por los niños sino hasta por los mayores. ¡¡¡Mamallay!!! En los niños causa pánico la idea del alma porque la imaginación infantil asocia el alma con el muerto que anda, con el condenado, con el fantasma, con el espíritu, con la calavera, con la cabeza andante, con el mismísimo diablo. ¡¡¡Mamallay!!! Recuerdo que cuando era niño, a partir de las 5 ó 6 de la tarde, yo ya no era feliz en el pueblo debido a mis miedos al alma. Mis hermanos mayores se aprovechaban de tal penosa situación mía, pues en algunas ocasiones empezaban a relatar cuentos acerca del alma para infundirme más miedo todavía. ¡¡¡Mamallay!!!
¿Qué el alma causa miedo sólo a los niños? Mentira. Recuerdo que mi padre era “miedoso” a las almas. Cuentan que en una ocasión mi padre José regresaba de la puna trayendo carne y la tarde le cayó en Huarancca, lugar más o menos distante aún del pueblo. Aceleró los pasos a su caballo “Huiccro” debido a que, como era propio en él a esas horas, sus miedos en relación a las almas se acrecentaron cada vez más y maldecía que Evarista, mi madre, no estuviera ahí, con él. Llegó a Sulcaymarca, lugar ya más próximo a Vito, cuando en eso vio que el anciano Feliciano venía en sentido contrario a su camino. Hiccro se encabritó como si a un alma habría visto, porque dicen que los animales, a diferencia de las personas humanas, ven al alma. Mi padre no se percató de ese hecho y le saludó muy atentamente a don Feliciano pero no halló respuesta y sin mostrar su rostro el anciano se le cruzó. Habría caminado unos cien metros más, cuando en eso José oyó el repicar fúnebre de las campanas del pueblo de Vito (que es el tañer singular para anunciar que alguien en el pueblo había fallecido). Mi padre, muy entrado en pánico y ya casi oscureciendo, sudando de terror, al fin llegó a casa más rápido que un rayo y lo primero que hizo fue abalanzarse hacia mi madre para cerciorarse que estaba en casa y en compañía.
Como era de esperarse, la obligada pregunta a mi madre fue: -¿Por qué redoblan las campanas? –Es que don Feliciano, pobrecito, ha fallecido, fue la aterradora respuesta de mi madre. ¡Qué!!! ¡Don Feliciano!!! ¡Si acabo de cruzarme con él en el camin…. Ni bien terminaba decir esto mi padre se desplomó desmayado pues supo que se había cruzado con lo que más le daba miedo en su vida: el alma. ¡¡¡Mamallay!!! Tardaron varios minutos para reanimarlo a mi padre que había perdido sentido y estando ya en razón oró el Padrenuestro al derecho y al revés, en castellano y en quechua; tardaron días para reconfortarse y no salió de casa por varias semanas.
Yo he visto al alma en persona. ¡¡¡Mamallay!!!

Sobre el asunto del alma no sólo he escuchado cuentos. En Vito he vivido mi propia experiencia ¡He visto al alma! ¡¡¡Mamallay!!! Relataré más o menos así. De niño era yo, como les decía, muy miedoso al alma. Mi idea del alma estaba vinculada al muerto viviente, al condenado, al diablo, a quienes mi imaginación graficaba con figuras aterrorizantes. A pesar que les suplicaba a mis hermanos mayores que al anochecer no me relataran cuentos acerca del alma, ellos lo hacían con más ganas y decían, entre otras cosas,  que los ojos del alma brillaban como el fuego, que eran luminosos. ¡¡¡Mamallay!!! Esta idea de que los ojos del alma brillan tenía impregnada en mi mente infantil. En una ocasión, cuando ya era noche, estaba yo en la puerta de mi casa luchando contra mis miedos porque mi hermano mayor determinó contarnos otro cuento de almas como parte de un plan tenebroso de darme al susto de mi vida. Teníamos dos caballos que estaban en el patio. Terminado el cuento fúnebre uno de mis hermanos habría alumbrado a propósito con una linterna al rostro de los dos caballos. Siendo la noche muy lúgubre y siendo los caballos de color negro vi, al frente mío, al mismísimo alma, al diablo en persona, pues vi aterrorizado cuatro ojos fulgurantes. ¡No era un alma sino dos!. ¡¡¡Mamallay!!! Grité en silencio, entré en pánico, sentí mis cabellos erizados y ¡suácate!, perdí el conocimiento. Cuando volví en sí de mi desmayo, noté que mis hermanos trataban de reanimarme echándome agua. No pude dormir toda esa noche, ni las siguientes. El maléfico truco para asustarme era sencillo: si alumbras a algún animal de noche (cuy, perro, llama, vaca, caballo, etc.) sus ojos brillan, de color rojo, como los ojos del alma en los cuentos.
Por: Nemesio Espinoza Herrera

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