martes, 30 de abril de 2013

Personajes célebres de Vito

PERSONAJE CÉLEBRES DE VITO


Vito es un pueblo que está en la provincia de Antabamba del departamento de Apurímac (Foto NEH). Ahí nací y viví mi niñez. He hablado bastante sobre Vito, seguiré hablando de él porque es necesario decir al mundo que Vito ¡existe! con sus pobrezas y riquezas. Vito es un pequeño pueblo, pero de grandes  historias, mitos, ritos y personajes. Una forma de hablar sobre Vito es hablar de sus personajes, al menos de quienes para mí tienen mucha significación.
En anteriores ocasiones me he referido a algunas personalidades a quienes he rendido homenaje: a don Carlos Zela Vásquez (http://apurimacperuapu.blogspot.com/2012/10/homenaje-don-carlos-zela-vasquez.html), al distinguido Abogado don Víctor Zela Félix (http://apurimacperuapu.blogspot.com/2012/12/poeta-universal-don-cesar-vallejo.html),  a la Ing. Rusby Zela Anamaría (http://apurimacperuapu.blogspot.com/2012/01/vito-en-el-gobierno-regional-de.html), a la Lic. Rosario Zela Anamaría (http://apurimacperuapu.blogspot.com/2013/01/peruana-candidata-diputado-en-italia.html) y a la señora Margarita Guerreo de Félix  (símbolo de longevidad) (http://apurimacperuapu.blogspot.com/2011/08/vito-reportaje-al-pueblo-de-vito.html).

En esta ocasión hago algunas referencias EN HOMENAJE a uno de los extraordinarios futbolistas de Vito.

MARTÍN CHOQUEHUAMANÍ FÉLIX

Martín Choque es un extraordinario deportista. Acaso sea el mejor futbolista en la historia de Vito, con las disculpas de destacados deportistas de Vito de las últimas generaciones. Don Martín, de relativa pequeña estatura y de piernas chuecas, era un excelente jugador. Es conocido como “Chueco” y como “Perro”, pues en su época de deportista, era costumbre que todos los jugadores tuvieran una “chapa”, un apodo.

Martín Choque jugó en ligas superiores. Recuerdo que era jugador del equipo Club Miraflores y no sé de qué otro club más. Su puesto en la cancha era de puntero derecho. Dueño de una extraordinaria velocidad avanzaba  por el lado derecho del campo de juego dejando atrás a los jugadores rivales y desde el ángulo disparaba la pelota hacia el arco del adversario y el gol dependía de quienes estaban allí.
Yo, de joven (o cuando yo era más joven, perdonen mi presunción de considerarme aún joven) admiraba el juego de Martín Choque. Entonces también yo era jugador de fútbol, pero era un pésimo futbolista; aun así, pretendía yo imitar al famoso “Chueco” y en las pocas ocasiones en que el entrenador o el responsable del equipo de Vito me daba la oportunidad de ponerme la casaquilla –seguramente por falta de jugadores- yo le condicionaba diciendo que jugaría de puntero derecho y pensando siempre en el estilo de Martín. Vana intención porque a la mitad de la cancha estaba yo agotadísimo y aun cuando lograba llegar por suerte a la esquina derecha de la cancha, tratando de patear la pelota hacia el arco con la fuerza y habilidad del “Perro”; pero el esférico llegaba a avanzar sólo unos metros por más fuerza que yo ponía. Tan mal “puntero derecho” habría sido yo que en mi corta etapa futbolística y en mi afán de imitar a Martín, sólo anoté ¡un gol!, sólo uno y todavía un gol cuestionable porque al arquero se le escapó accidentalmente la pelota y entró me parece unos centímetros adentro del arco que felizmente el árbitro validó el gol en medio de la protesta del equipo rival. Recuerdo que con ese único gol ganamos el partido y me felicitaron, nunca más estuve en esa efímera gloria deportiva. Bueno, algo es algo. Gracias don Martín por ser un deportista ejemplar a quien quise imitar, sin lograrlo.
En las oportunidades en que solemos encontrarnos con él en alguna festividad de Vito, en Villa El Salvador, he compartido gratos momentos y  solemos tomarnos un par de cervezas. La última vez que nos encontramos fue en la Navidad 2012, en la Huaylía, y en esa ocasión tomé la foto que ilustra este homenaje. Espero seguir encontrándome en las próximas fechas y compartir gratos momentos con un señor futbolista de la talla de don Martín Choque.
Deseo contar una pequeña anécdota. Hace poco (me parece en el 2011) en la Huaylía de Vito que se celebraba un día domingo de diciembre, don Martín llegó temprano al local. Llegó con una apariencia de edad avanzada y asistido por un bastón. Al verlo así, no me compadecí de él sino comprendí que eran señales de su edad y que el inexorable transcurrir de los años había convertido de habilidoso futbolista en una persona con achaques de vejez. Como era usual, le saludé muy atentamente. Fue pasando el día y don Martín compartía con sus amigos y cuando ya era tarde, casi anocheciendo, me causó una gran sorpresa verlo: lo vi a don Martín bailando efusivamente en medio de las filas de los pastores de la Huaylía. Mi sorpresa se transformó en pánico cuando noté que don Martín no sólo había caído en el encanto de la contagiosa Huaylía, sino su bastón ya no le servía como sostén de su cuerpo sino de “fuete” que es lo que usan los pastores de la Huaylía y con su bastón blandiendo en el aire don “Chueco” se encontraba bailando con algarabía. Eso era una buena señal de que tenemos para mucho rato a don Martín Choque.
Si Vito tuviera instituido un premio y homenaje a destacados deportistas, yo voto para que ese premio se otorgue, merecidamente, primero a don Martín Choque. Ojalá hayan iniciativas para rendirle un homenaje al “Chueco” porque se lo merece por ser el símbolo deportivo de Vito y un ejemplo para los jóvenes deportistas. Sé que entre los viteños hay muy buenos jugadores del fútbol, pero don Martín tiene el sitial de ser el pionero del fútbol de Vito.
Pero, don Martín no sólo se ha destacado como uno de los mejores jugadores de fútbol. Fue también torero, y de los buenos, según cuenta nuestro distinguido amigo y paisano don Agripinio Chuquihuamaní: "Martín 'Chueco' llego a Lima en los años cincuenta( 1950) ya de joven en la década de los 60 se conoció con un amigo aficionado a la tauromaquia,quien la llevo a a la plaza de acho, allí comenzó a practicar este arte de toreo por un tiempo, luego viajo con el mismo amigo a Chiclayo, en donde capeo toros como aficionado en este arte, lo que puedo atestiguar personalmente es, cuando martín visito a Vito en el mes de agosto del año 1962 , integrando una Delegación de viteños residentes en Lima, representando al CCDV, en aquel año mi tío Romualdo Choquehuamani Triveños, era devocionario torero, en el día Central de su Fiesta ( corrida de toros ) Martín Chueco estaba sentado en la puerta de mi casa,sobre un ponchito rojo de mi padre, y cuando salio el toro misito de don Nicolaz Zela, martín se levanto presuroso de su asiento con ponchito en la mano y se dirigió al medio de la plaza, sin importarle el griterio de la gente, se enfrento al misito,una vuelta dos vueltas Ole olee oleee, le canso al misito se arrodillo frente a frente palmeo, le tomo de las astas, que manera de torear, lo hizo igual con el humaro y ccosñi, toros ajjepampinos de Tomas Gutierrez y conde Eugenio Zela, el pueblo aclamo al Chueco, aquella vez tambien lo vimos jugar el fútbol en la plaza de vito, junto a sus contemporáneos , Germán Vasquez, Martín Anamaria, Inocencio Ramirez, Francisco Ramirez, Dr.lucio Victor Zela Felix, Orestes Zela don Felix Oyardo y Pedro Alvarez del pueblo de Mollebamba". Y hablando de los buenos toreros viteños cabe destacar, además del "Chueco", a don Faustino Zela (QEPD) y a don Leandro Ramírez; al menos a quienes personalmente he visto torear.

¡Salud con una copa en alto, don Martín Choque!
Nemesio Espinoza Herrera

viernes, 1 de marzo de 2013

Genealogía de los Espinoza-Vásquez


GENEALOGÍA DE LOS ESPINOZA-VÁSQUEZ


Perdonen si es vanidad hablar de la familia de uno. Yo creo que no es jactancia el hablar acerca de la familia propia. Al contrario, considero que hasta es necesario que hablemos de nuestras familias porque permite construir la unidad familiar que tanta falta nos hace.  
La familia Espinoza-Vásquez a la que formo parte, y a mucha honra, tiene un poco más de un siglo de existencia desde que mi abuelo Francisco Espinoza Meza y mi abuela Feliciana Vásquez Torres unieron sus vidas en el pueblo de Vito (Apurímac) y nació el primer vástago, José Espinoza Vásquez, mi padre. A partir de entonces se ha generado, según cuentas aproximadas, más de un centenar de  personas, muchas de ellas ya no están entre nosotros.
Parafraseando a Gabriel García Márquez, la familia Espinoza-Vásquez tiene sus 100 años de soledad: cien años de tristezas, lágrimas, alegrías, felicidades, fracasos, éxitos, amores, desamores, pobrezas, riquezas; cien años de vidas y de muertes.
El abuelo Francisco y la abuela Feliciana
Los hermanos de mi abuelo se llamaban: Plácido Espinoza Meza, Juan Espinoza Meza (de quien dicen que no tuvo hijos), Luciano Espinoza Meza, cuya hija se llamaba Corpusa Espinoza, madre de mi tío Antonio Villavicencio Espinoza; también tenía otra hija de nombre Inocencia Espinoza (era propietaria de un puesto de comidas en Lima, en Mesa Redonda, donde mis hermanos Lucho, Juan, Domingo y mi primo Félix, entonces muy jóvenes, asistían con frecuencia, hoy la recuerdan con gratitud).
También otro hermano de mi abuelo Francisco se habría llamado Venancio Espinoza Meza y habría tenido hijas: Fidelia (madre de mi primo Juan Zela Espinoza, cuyo esposo era el legendario Machu Raymundo), Candelaria, Dionicia, Josepita (madre de mi primo Donato a quien cariñosamente el pueblo lo llamaba el doctor Bucho). ¿Alguien tiene una foto del abuelo Francisco?
Los hermanos de mi abuela Feliciana se llamaban: Julio Vásquez Torres, Martín Vásquez Torres, Andrea Vásquez Torres (cuya hija Concina es ¿madre de Pedro Guerreo, “Cachirulo”?, en tal caso vendría a ser mi primo, grato saberlo), Manuela Vásquez Torres (cuyo esposo era el legendario Machu Pancho), Presentación Vásquez Torres, madre de mi tío Carlos Zela Vásquez. 
Recuerdo claramente el rostro de mi abuela Feliciana, de nariz ancha. No era original de Vito sino de Matara. De niño yo acostumbraba ir a la casa de mi abuela especialmente a la hora de las comidas, me paraba en su puerta (Uscca, era yo) tosiendo a propósito a fin de que se percatara de mi presencia y me diera algo de comer; y nunca se negaba ni mezquinaba, con un amor maternal muy propio en ella, siempre había comida para mí.
José Espinoza Vásquez, mi padre, fue el primer hijo de los esposos Francisco y Feliciana. Fue el único hombre y el más engreído de la familia. De muy joven viajó a diferentes lugares (Arequipa, Cuzco, Ica, Lima) cuando aún la carretera no llegaba ni a Chalhuanca. Fueron épocas muy difíciles, de muchas carencias. Cuenta que en Lima fue militar (Caballería) en Chorrillos y ahí llegó lo inevitable: el amor. Se enamoró perdidamente de mi madre Evarista Herrera Maldonado (Foto de abajo), una quinceañera de Chalhuanca que entonces vivía en Chorrillos; y se la llevó a Vito. Vaya sino.
Sobre mi padre y mi madre, que ya no está entre nosotros, escribí una pequeña nota de homenaje: http://nespinozah.blogspot.com/2009/11/vinetas-de-cultura-popular-n-5.html (está al final con el título de Ingratitudes).
Mi padre tocaba guitarra a su manera y más o menos le salía. Recuerdo siempre lo que él cantaba con su guitarra esta estrofa melancólica: “Icata palpatan pasacunay carcca; ccamsi causa canqui caypi huaccanaypacc;  ccamsi causa canqui caypi llaquinaypacc”. ("Me iba ir a Ica, a Palpa; pero tú eres la culpable para estar yo sufriendo y llorando aquí"). Yo suelo cantar con nostalgia este estribillo cuando estoy reunido con mis hermanos.
Mi madre Evarista tenía en su baúl la foto de su padre, mi abuelo Juan De Dios Herrera (de Chalhuanca) que hasta ahora conservamos. No tengo información sobre su apellido materno de mi abuelo ni del nombre de mi abuela materna. Mi mamá tenía varios hermanos que ya no están entre nosotros: mi tío José Herrera Maldonado (era Sastre, de los buenos), mi tío Luis Herrera Maldonado, mi tío Cirilo Herrera Maldonado y mi tía Victoria que desde niña vivía en Lima (Lince) y se casó con un cuzqueño, buenísima persona él, mi tío José; sólo tuvieron un hijo: Pepe. Los hijos de mi tío Cirilo, a quien le conocí y tengo gratos recuerdos de él, son: Daniel, Norberto, Erasmo, Francisca.
Mi tía Natalia Espinoza Vásquez cuyo rostro siempre recuerdo, era de tez blanca y muy alegre. Cuando escuchaba alguna música en mi casa (ella vivía casi contigua a la mía), se armada de algún motivo y aun sin que la inviten entraba y sin perder tiempo se ponía a bailar al compás de la música. No esperaba que alguien la sacara a bailar.

En esta foto mi tía Natalia Espinoza está al lado izquierdo. Está también mi abuela Feliciana, mi tío Víctor Oyardo y mi tía Carmencita Espinoza (padres de Agustín, Félix). El niño que aparece en la foto es Martín, hijo mayor de mi prima hermana Susana Oyardo Espinoza (QEPD).  Susana, que falleció joven, era una mujer blanquiñosa y muy hermosa, recuerdo.
Sobre mi tía Romaldina Espinoza Vásquez debo decir que a pesar que le encantaba los niños, no tenía hijos, era “Kccollory”. Cada vez que llegaba de Ica a Vito era una gran alegría porque nos traía ropa, frutas, pan, chui (bolitas); entonces yo, mis hermanos y primos éramos niños. José Cancino, un costeño de pura sepa que no conocía la sierra, se enamoró de mi tía Romalda y la siguió a Vito donde vivió por varios años. No conocí a mi tío Julio Anamaría, su anterior esposo de mi tía. 
Recuerdo que delante de nosotros, en Vito, mi tía Romalda acostumbraba cantarnos, en tono de Huaylía, así: “Pipunitaccme kccanllary canqui, yauyaucha; mana ñuccahuan tusurunapacc, ¡carajo!”. ("Y quién te crees tú para que no bailes conmigo, carajo"). Nosotros nos echábamos a reír porque era divertido escucharla repetir el estribillo, una y otra vez. En algunas ocasiones, cuando estoy reunido con mis hermanos, suelo cantar: “Pipunitaccme kccanllary canqui, yauyaucha; mana ñuccahuan tusurunapacc, ¡carajo!”.
Sobre mi tía Carmencita Espinoza Vásquez debo decir que al igual que mi tía Natalia y a diferencia de mis otras tías, nunca vivió ni trabajó en Ica ni en ningún lugar, sólo en Vito, en Torre Mocco. Era muy querendona con la familia. Su esposo, mi tío Víctor (con cariño le decíamos Taytay Víctor) era una persona muy noble. Mi tía Carmen y mi padre fueron los que más hijos tuvieron.
Recuerdo gratamente que en una ocasión mi tía Carmencita vino a Lima de visita y estaba en la casa de Agustín en San Juan de Miraflores. Yo tenía un carrito –lo tengo hasta ahora y en perfectas condiciones- y me ofrecí llevarla donde Justina que vive en San Martín de Porres. Subió al auto, se persignó y me pidió, en quechua, que condujera con cuidado porque estaba enterada que “los carros en Lima se agarran a puñetazos”. Le pedí tranquilidad y luego de un tramo se durmió y no se despertó sino ya en la casa de Justina; y agradeció a la Virgen que nada le haya pasado.
Sobre mi tía Dolores Espinoza Vásquez debo decir que no la conocí. No sé nada de ella. Sólo sé que falleció, según me dicen, en la Costa dando a Luz a mi primo Antonio Galindo y fue mi tía Romaldina quien se hizo cargo de él.
HERMANOS Y PRIMOS HERMANOS
Desearía hacer algunas pequeñas referencias sobre mis hermanos y sobre mis primos hermanos. Lucho Espinoza Herrera, mi hermano mayor (QEPD),  fue el más alto de talla y de joven fue militar, pero no cualquier militar, sino fue Escolta Presidencial (Caballería, que pertenecía al Cuartel El Potao). Su nombre es Lucio, pero con cariño lo llamábamos Lucho. Lucho y su esposa Domitila Chaqquere (QEPD) tuvo 4 hijos: Olga, Evita, Luis y Charo.
En el fútbol a nivel de Vito en Lima, Lucho tenía por apelativo “Fantasma”, pues siendo un pésimo jugador, aprovechaban a él por su talla y le instruían a que solo pusiera su cabeza cuando la pelota venía cerca al arco. Dicho y hecho, Lucho se aparecía de un momento a otro cual fantasma, dirigía pesada y torpemente su cabeza hacia la pelota y ¡Goooool!, celebraban.
De músico no tenía ni la pinta. Tocaba sólo la puerta y a su esposa, nada más. Pero un día el Conjunto Musical de Vito a quien Lucho le gustaba acompañar en sus presentaciones, se vio en la necesidad de una persona que tocara la Tinya (había tinya, pero no había quien la tocara). Le echaron ojo al más inepto: a Lucho. Le pidieron que le acompañara en la presentación tocando la Tinya, le convencieron diciendo que es un instrumento fácil, que sólo era golpear rítmicamente y que cualquier tonto podía tocarlo, y hasta le hicieron practicar. Pero, como era su costumbre, Lucho ya se había tomado algunas cervezas y estando animado, aceptó el reto; y manos a la obra, señor. Qué bien iba tocando con ritmo: ¡toc!, ¡toc!, ¡toc!. Cuando el conjunto terminó tocar la pieza musical y recibía el plauso del público, Lucho seguía, cabizbajo, con su ¡toc!, ¡toc!, ¡toc! hasta que el que estaba a su costado le da un codazo diciendo que ya parara de tocar. Lucho alzó la cabeza, miró a los lados y cerciorándose que efectivamente habían terminado tocar, levantó su Tinya y le dio el ¡Toc! ¡toc! final.
Mi hermano Juan Espinoza Herrera, es el que más prole tiene: ¡12 hijos!Todo un récord. Juan es polifacético: es jinete (más o menos), vaquero, chacarero, cantante (con desafinada voz), guitarrista (qué mal toca), tocador de recuas, ganador en suyos de Chaccma; contador y profesor autodidacta. Creo que habría sido un buen profesor y, además, siempre he notado su vocación por la docencia.
Aunque nadie le dice así, Juan siempre se hace llamar como “Alma bendita Juan Espinoza” en honor el abuelo Juan Espinoza, según él. "Yo soy Alma bendita Juan", acostumbra decir. También fue en su juventud deportista, aficionaba jugar en el puesto de arquero, pero era malo. Los viteños de entonces le daban el apelativo de “Pulmón de gato”.
Hoy, a su edad, ha decidido vivir en Vito. Desde antes Juan se afanaba en vivir en Vito y su esposa Ubaldina Mendoza, una mujer extraordinariamente trabajadora, nunca estuvo de acuerdo; ahora es al revés: Juan quiere venirse a Lima, Ubaldina no quiere. Están en ese trance. 
Juan es “material disponible” para tomarse un trago. Por ejemplo yo le llamo por teléfono y le digo “vamos a tomarnos una cerveza”, sale inmediato. Si le digo por teléfono “vamos a trabajar”, Juan contesta diciendo ¿Cómo? ¿Qué?, ¡No escucho!; se vuelve sordo. Un día le invité a un Huariqui (lugar que me hizo conocer mi amigo don Hipólito Soria) a tomar un trago de la selva, el Abejado. En son de broma le dije: -Juan, este trago es afrodisíaco; te va dar ganas de corretear a tu esposa. De puro curiosidad tomó con gusto y hasta me invitó dos Abejados más. También en broma le dijo -Ni se te ocurra dar este trago a tu esposa porque en vez de que tú la corretees, ella es lo que te va a corretear. Cuando salíamos de la cantina, Juan pidió un Abejado y se lo puso sigilosamente a su bolsillo para llevarse a su casa. Poco tiempo después le pregunté: ¿cómo te fue, le has dado el Abejado a tu esposa? Sí, respondió. ¿Te ha correteado? ¡No!. ¡Nada!, respondió al parecer decepcionado. Uno más que se convencía que los llamados afrodisíacos son cuentos.
Domingo Espinoza Herrera, mi hermano, es un tipo especial, y para bueno. Muy trabajador y responsable él. Tocaba en su momento, y bien, la mandolina. Tocaba muy bien la guitarra. (Ahora –dice- ya no toca más que el timbre de su casa). Fue uno de los integrantes del recordado y famoso conjunto musical “Apusayhua de Vito”. También cantaba, tenía buena voz y solía ir a las radios los domingos a tocar y a cantar. Hasta aficionaba, y bien, a componer canciones.
A propósito de su afición a componer canciones, cuento que Felícitas, mi hermana, que vive en Huaquirca, en una ocasión le había invitado a Domingo a visitarla. Estando ya Domingo en Huaquirca, Felícitas le habría dicho: -Oye Domingo, cómo vienes sin carro, otros paisanos vienen con sus carros, con sus camiones; y tú nada. Domingo en vez de resentirse por la casi llamada de atención de Felícitas, compuso una canción y como había arpa y violín a la mano estrenó su composición cantando así: “Hermanaysi nillahuascca, Felicitas nillahuascca, camionta rantirucuspa cutimuynispa, avionta rantirucuspa vueltamuy nispa. Manatacc ccolquiypis canchu, manatacc ccolquiypis canchu, camionta rantirucuspa vueltamunaypacc, avionta rantirucuspa cutimunaypacc”. ("Mi hermana dice que debo regresar de Lima con carro, con camión, con avión; pero, plata no tengo"). La música y las letras “pegaron” entre nosotros. A mí me parece muy bonita, por eso cada vez que nos reunimos entre hermanos yo suelo cantar a viva voz esta canción y todos los presentes me siguen.
Domingo se destaca también como orador, “entrador” y buen contador de chistes y anécdotas. Además, Domingo fue, en sus buenos tiempos, un excelente arquero, acaso el mejor de Vito. Era uno de los mejores institucionalistas de Vito, era Presidente del CCD Vito. 
Domingo fue un excelente Truenador (en Huaylía) tanto en el pueblo de Vito como en Lima y recibió homenajes. Aunque hoy sigue bailando de pastor ya no lo hace como truenador, pero sigue destacando porque se ha conseguido uno de los buenos “Karcachos”. Su esposa, Francisca, es también destacada participante en las huaylías, no se pierde ni una y pone empeño para que Domingo se presente elegantemente ataviado a la Huaylía. 
Domingo, como ya dije, era un buen arquero; además, era un arquero “lechero” (con suerte). Cuenta que en uno de los bien disputados partidos entre Vito y Mollebamba, (Vito ganaba por 1 a 0) había un tiro de esquina del equipo rival, al minuto final. Tan aglomerados y desesperados estaban los jugadores de ambos equipos alrededor de su arco que Domingo no sabía exactamente dónde diablos estaba la pelota y en eso decidió saltar para verla, cuando en su cabeza caer por casualidad la pelota con muchas fuerza logrando desviarla y evitando así el gol y el árbitro pitó finalizando el partido. Todavía casi desmayado por el casual pelotazo en la cabeza, Domingo se vio en los hombros de los jugadores de Vito quienes le aclamaban porque gracias a él habían ganado el partido. Admiraron la “genialidad” del arquero porque creyeron que Domingo no sólo tapaba bien con las manos sino hasta con la cabeza. Vaya.
Una noche, cuenta Domingo, varios paisanos artistas de Vito regresaban en Taxi de una presentación musical, cada uno cuidando sus instrumentos. Uno de ellos, para mayor comodidad, determinó colocar su guitarra en la parte trasera del Taxi. Así todos se enfrascaron en conversaciones, chistes, jajá, jajá. Como estaban “picaditos” (mareaditos) acordaron ir a un Bar para continuar. Bajaron del Taxi todos alegres y escogieron una mesa grande y empezaron a libar cerveza. Cervezas van, cervezas vienen. Jajá, jajá. En eso, tuvieron la feliz idea de tocar y cantar en la cantina. Todos se dispusieron a afinar sus instrumentos musicales. El guitarrista principal, cuyo nombre no recuerdo, se vio huérfano y lisiado porque no tenía a la mano su guitarra, pero el sentimiento de orfandad se transformó en pánico cuando recordó que su valiosa guitarra se quedó en el Taxi. La embriaguez se disipó como por ensalmo, y ya sin tocar tuvieron que retirarse tristes de la cantina.
Domingo es amante de los estudios. Recuerdo que ya mayor terminó secundaria en el Colegio Ricardo Palma de Surquillo. En aquellos tiempos vivía en la recordada Calle San Diego Nº 464, Surquillo. Enterado que yo en Vito era un niño a quien le gustaba el estudio, Domingo tuvo la loable iniciativa de traerme a Lima y gracias a su valiosa ayuda –al igual que la de mi hermano Juan- he estudiado secundaria en el gran Colegio Daniel Alcides Carrión (Barrios Altos), por recomendación de Adolfo Triveños (“Chuco”) que había estudiado ahí. He escuchado a Domingo a decir que le habría gustado ser Abogado, pudo haber sido uno de los buenos.
Daniel Espinoza Herrera, mi otro hermano (QEPD) era un poco aficionado a los negocios, abrió una pequeña tienda en Mollebamba, la cerró y abrió otra en Calcauso donde vivió y al parecer le iba bien. Se casó con Úrsula Quispe (QEPD), una bella y muy joven mujer calcausina y tuvieron varios. Sus hijos, desde muy niños quedaron huérfanos por la absurda y prematura muerte que tuvo mi hermano. Daniel era muy laborioso. Hasta llamas y ovejas tuvo, inusual en la familia, porque sólo vacas y caballos teníamos.
Él no era, como ninguno de nosotros, bueno para peleas. Daniel me contó que un día en Calcauso un tipo le retó a liarse a golpes. Aunque Daniel en sus adentros se moría de miedo y quería escaparse, pero sacando fuerzas de sus miedos decidió enfrentarlo, desafiante y con los puños en alto se acercó al rival y cerró los ojos por segundos, dándose de perdedor, sólo esperaba que le cayera un certero golpe del contrincante; pero, en eso, su retador con voz casi suplicante y abrazándolo le dijo: –Oye hermano Daniel, por qué vamos a pelear; dejemos estar peleándonos. ¡Ufff! Respiró aliviado Daniel. Era que su desafiador se había acobardado ante la supuesta valentía de Daniel; de esa vez, cuenta, fueron grandes amigos.
Daniel tenía otra afición inusual en la familia: era torero, capeador. Vaya. Yo nunca le he visto torear pero me cuentan que, más o menos, se defendía. De esta afición sabía mis padres y cada vez que podía le regañaban a Daniel sobre los riesgos que significaba el enfrentarse a los cuernos de un toro. Un día a mi mamá que estaba sola en Vito le llega una fatal noticia. Sin anestesia le dijeron: -A tu hijo Daniel lo ha matado un toro en la fiesta de Mollebamba. En tal fatal situación se encontró mi madre que inmediatamente emprendió viaje hacia Mollebamba y allí, llorando desconsoladamente, inquirió dónde yacía el cadáver de su hijo. Una persona que conocía a la familia le dijo a mi mama: -Doña Evarista por qué llora tanto, ¿cuál cadáver? Tú hijo Daniel está en este momento en la Cantina de Azurín con sus amigos. Dicho y hecho, Daniel estaba feliz con sus amigos tomando trago, vivito y coleando; no estaba muerto, estaba de parranda. Se le notaba sólo rasguños en su rostro y era que efectivamente un toro la había “agarrado” pero levemente. Mi madre no sabía si era real o una pesadilla lo que estaba viviendo en esos momentos.
Felícitas Espinoza Herrera, es mi única hermana. Siendo la única mujer en casa, aparte de mi madre, jugaba como hombre trompo, chui, chuto, fútbol, etc. con nosotros. Kccalincha era. Montaba bien a los caballos. Es muy trabajadora y fuerte ella. En Vito le llegó lo que es inevitable en la vida: el amor. Julio Napoleón Dueñas Casaverde, Napo, natural de Huaquirca, su esposo, entonces era profesor en Vito, hoy jubilado. A Napo, mi cuñado, le llamamos con cariño Napito (también le decimos así por chiquito). Vivieron siempre en Huaquirca, ahora viven en Abancay. Tienen 7 hijos. 
Cuando Felícitas era niña y joven jugaba fútbol muy bien y era, en sus buenos tiempos, la mejor jugadora de Vito (jugadora de fútbol, quiero decir). En agosto, en la fiesta de Santa Rosa, era costumbre que las mujeres con sus polleras jugaran fútbol en la plaza; y mientras que las otras jugadoras estaban enredadas en sus polleras sin saber dónde diablos se había metido la pelota, Felícitas ya estaba anotando el gol.
Era una buena vaquera. Debo decir que nosotros los Espinoza, aparte de caballos, teníamos vacas en Vito, y de las buenas: Hualccara, Chivatilla, Saccsasiqui, Ccolo eran, recuerdo, nuestras madres nutrientes porque nos daban buena leche, sobre todo en épocas de escasez de comida que eran la mayor parte del año. Un día en la Estancia (Velanta) Felícitas me instruyó con tono amenazante –yo era niño- para que tuviera los ojos bien abiertos y cuidara que las crías no se acercaran a sus madres hasta la hora de ordeñarlas que era a medio día. “Allinta ccawanqui carajo, ñuñurukucctintacc; manachaycca, puca lecheta urkurusayqui ccamanta, carajo”; me regañó, antes de irse por leña. No sabía eso de “puca leche”. Lamentablemente me descuidé y los terneros se escaparon en mancha y sin que nada pudiera hacer, se mamaron toda la leche. En eso vino Felícitas y al ver lo que había sucedido ¡Zas! me dio un sopapo en la cara y de mi nariz, que era débil, comenzó a emanar sangre. Ahí supe lo que significaba “puca leche” y Felícitas cumplió su amenaza. Ahora recordamos entre risas ese incidente.
Justo Espinoza Herrera, es mi hermano menor. Le decimos “Chiquitín” por su baja estatura. Resultó cantante y guitarrista. Lamentamos que el Conjunto “Los Mensajeros de Vito” que tuvo muchos éxitos, ya no esté en actividad musical. Justo era, justamente, la primera voz del conjunto. De niño tenía terror a los toros. Justo cuenta que un día entró a un corral en Layrahuañi y se vio frente a frente con un torete, casi machu uña. El torito alzó su cabeza y le miró desafiante a Justo. Éste entró en pánico, se dio media vuelta y desesperado salió corriendo del corral, hecho una bala y sintiéndose ya sin vida siguió su desesperada carrera por un largo tramo de la pampa, pensando que en cualquier momento recibiría la fatal cornada. Ya totalmente abatido por el cansancio y sin aliento decidió detenerse esperando ya morir en sus astas del "toro", volteó la mirada hacia atrás y era que el torete se había quedado en su mismo sitio, no se había movido ni un centímetro. 
"Chiquitín" no tuvo suerte en el amor (¿o sí?), se separó de su anterior esposa y hoy tiene otro compromiso. En ambos compromisos tiene varios hijos.
Constantina Oyardo Espinoza es mi prima hermana, hija mayor de mi tía Carmencita. Desde pequeña reside en Lima. Se casó con don Gonzalo Zela, de Silco (QEPD), un caballero él, y chancletero pues tiene varias hijas. Mi primo Gonzalo, era uno de los mejores Barman del tradicional y famoso Hotel Bolívar (Plaza San Martín).
Cuentan que siempre quisieron –Justina y Gonzalo- tener un hijo hombre. No lo consiguieron. Los familiares siempre les aconsejaban que no perdieran las esperanzas de tener un hijo varón. La próxima sí va ser hombrecito, te lo juro; les decían. Y nada, nacía, otra vez, mujercita. La próxima sí va ser varón pordiosito, les decían, otra vez le convencían. Y nada, nacía, otra vez, mujercita; y así, hasta que determinaron parar, antes que naciera una docena de mujercitas.
Mi primo hermano Felix Oyardo Espinoza se casó con una simpática dama de Mollebamba, la señora Inés Segovia. Recuerdo que la joven pareja vivía en Chorrillos en una calle que se llamaba Rio de Janeiro y su primera hija Carmen era el centro de finas atenciones. Luego se instalaron en el Naranjal donde viven hasta hoy.
Félix no aficiona, hasta donde sé, ni a tocar algún instrumento musical ni a cantar; tampoco a ningún deporte. Nunca lo he visto a Felix de futbolista, de torero. Tenía por costumbre que cuando tomábamos cerveza con él -antes lo hacíamos con frecuencia- se recordaba de su niñez y adolescencia y se ponía a llorar, pero de qué modo: cerraba bien sus ojos, lloraba con devoción y cuando cesaba abría sus ojos y en ellos no había ni una pizca de gota de lágrimas. Es el mayor de los hijos de mi tío Víctor Oyardo y de mi tía Carmencita.
Mi primo Agustín Oyardo Espinoza es, como pocos, muy amante de la Huaylía, la lleva en las venas. Ha pasado grandiosamente el cargo de Huaylía en Lima y dos veces en Vito,  junto a su esposa Cerafina Anamaría.
Yo tengo un grato recuerdo de él porque es el único que me ha invitado a sus fiestas de Huaylía a que vaya disfrazado de pastor. Cuando hizo su fiesta en Vito insistió a que yo fuera a Vito a bailar disfrazado, incluso me ofreció el disfraz. Lastimosamente por razones de trabajo no fui.
A propósito de Huaylía, confieso que siempre he tenido y tengo genuinas ganas de bailar disfrazado; pero, a excepción de Agustín, nadie me ha invitado hacerlo. Mis hermanos Domingo, Juan, Chiquitín, pasaron aquí en Lima como cargontes de la Huaylía; ninguno de ellos me invitaron a bailar disfrazado.
Cuando Domingo pasó el cargo, en su “Pastor Uccyachi” hizo leer una lista de pastores; yo estaba seguro que me había considerado aunque sea último ¡Nada! Cuando Juan entró al cargo me alegré porque yo estaba seguro que él sí me consideraría como pastor. En su “Pastor Uccyachi” Juan hizo leer una lista de pastores y yo ¡Nada! Cuando Justo entró al cargo yo estaba convencido que él sí me consideraría como su pastor, leyó su lista y yo ¡Nada!
Así ha sido mi suerte en mi deseo de bailar la Huaylía disfrazado. Tengo guardado desde hace varios años mis Seda pañuelos; inclusive dos me compré en la misma Plaza San Pedro de Roma. Tantos años queriendo bailar la Huaylía y hasta ahora ¡Nada! No pierdo esperanzas que alguien me invitará a bailar en sus filas. Tengo esperanza que algún día, ojalá pronto, bailaré la Huaylía con todas de la Ley: con pantalón montar, con plumajes, con zapatos “huaca sencca” de estaquillas, con  fuete, con máscara, con banda de tela, con pañuelos de seda, con cinturón. Así, quiero verme con Domingo, frente a frente, para ver si es cierto que dicen que es bueno bailando Huaylía.
Mi prima hermana Basilia Oyardo Espinoza a quien con cariño le llamamos China es, al igual que Justina y Nicolasa, chancletera. No tienen hijos hombres. Su esposo es el señor Zaqueo Zela.
Andrea es, como toda mujer Espinoza-Oyardo, mujer de lucha y muy trabajadora. Desde niña vive en Lima. Es contadora mercantil. Es muy querendona con la familia. Recuerdo con gratitud que cuando yo era niño aún, China me obsequió un saco de mi talla y era la primera vez que usé saco. Así mismo recuerdo que me prestó juguetes (era un cinturón con sus dos pistolas) y viví, aunque brevemente, mi niñez fantaseando ser pistolero, entonces las películas de los “cow boys” (vaqueros) estaban de moda.
Nicolasa Oyardo Espinoza es otra de mis primas hermanas igualmente muy trabajadora. Tenía, junto a su esposo, una bien surtida bodega en Lince. Tiene a sus hijas de profesionales.
Recuerdo que de niña le gustaba la tonada del “Chiricha” que es un pequeño instrumento que acompaña a la banda típica en Vito en la fiesta de la Virgen de la Nieves. No sé si le seguirá gustando. Yo sí me declaro gran querendor de la Banda Típica y de su música, especialmente del Chiricha. Acaso lo que más me gusta de Vito es la Banda típica y la Huaylía. Espero que algún día, ojalá pronto, pueda yo bailar con Nicolasa y toda la familia al son de la Banda Típica Virgen de las Nieves de Vito y del Chiricha.
Mi prima hermana Marcelina Anamaría Espinoza es hija mayor de mi tía Dolores Espinoza Vásquez (QEPD) y de don Emilio Anamaría. Marcelina vive desde hace muchos años en Cañete junto a su esposo el Andahuaylino Bernabé Altamirano, una bella persona él. Bernabé y Marcelina son mis compadres, aunque me declaro un mal compadre porque no le visito con frecuencia, siempre tengo gratos recuerdos de ellos.
Tiene su mini hacienda en Herbay Alto (Cañete) en la que siembra frutas y hortalizas. Las dos veces que he ido a visitarla he regresado cargado de frutas. 
Mi primo hermano Francisco Anamaría Espinoza es hijo de mi tía Dolores. No tengo ninguna foto de él. Recuerdo que falleció joven en Chosica.



NO TENGO FOTOS DE MIS PRIMAS HERMANAS SUSANA OYARDO ESPINOZA NI DE LUISA GUTIERREZ. TAMPOCO DE MI TÍA DOLORES.
SOLICITO A TODOS QUE SI TIENEN FOTOS O INFORMACIONES ADICIONALES O QUE LO DICHO AQUÍ NO ES VERDAD, POR FAVOR HACERME SABER
SUGIERO A TODOS DETERMINAR UN DÍA DEL AÑO COMO DÍA DE LA FAMILIA ESPINOZA-VÁSQUEZ Y REUNIRNOS ESE DÍA EN UN LOCAL
Nemesio Espinoza Herrera

martes, 26 de febrero de 2013

Mitos y ritos de VITO


Mitos y ritos de VITO
LOS CABALLOS EN EL PUEBLO DE VITO
Vito, es un pueblo que tiene una gran tradición en la tenencia de caballos. ¡Sarna! Era –y aún es- el vocablo para referirse a los caballos. En realidad no hay viteño o viteña cuya vida no tenga que ver con los caballos. Desde tiempos atrás Vito era un pueblo en el que sus moradores tenían caballos. Los Vásquez, los Zela, por ejemplo, eran ricachones y tenían cientos de caballos. Nosotros, los Espinoza, no teníamos nada, excepto uno que otro caballo. La predilección por los caballos de mi padre era, además, explicable porque de joven fue soldado de la caballería. Recuerdo con qué maestría herraba y cuidaba a sus caballos.
Cuatro caballos me traen gratos recuerdos de mi niñez en Vito: el Huiccro, el Cutco, el Hangaslazo y el Almacenero.
LA FUERZA DEL HUICCRO (Cojo)
Era un caballo de color negro, relativamente de contextura baja, medio tembleque y lisiado: era cojo. Por tal razón le llamábamos con cariño Huiccro. Desconozco el por qué, pero una de sus patas delanteras era desviada. Aun así, Huiccro tenía una gran fortaleza para la carga y el trote. Para arriba y para abajo mantenía el mismo ritmo apurado sobre todo cuando estaba al mando de mi padre, de quién Huiccro sabía que “no aguantaba pulgas” y tenía que andar rapidito y derechito antes que recibir su regaños. Mi padre solía ir a las lejanas punas sobre el Huiccro y traía sobre su lomo una “nacana de huacaya” de las buenas en cada ocasión. Recuerdo haber visto a mi padre -quien acostumbraba decir que “los hombres no lloran”-, “echando lágrimas” cuando por vejez Huiccro murió y nos dejó la soledad de su ausencia.
CUTCO, CABALLO DE CARRERA Y SIQUI CANI
 Juan, mi hermano mayor, es amante de los caballos y de joven tenía uno a quien con muchos cariño le llamábamos Cutco porque tenía el pelaje medio crespo de color “chumppi”. Era un caballo versátil, casi enano, de rostro vivaz, no era un animal para cargas; pero, tenía una virtud: era un excelente corredor. Ningún otro caballo lograba ganarle. De esta virtud se aprovechaba Juan pues en cada ocasión y especialmente en la fiesta de “Mula Mayor” (Fiesta de San Pedro, fines de junio) apostaba y ganaba en la carrera de caballos.
Cutco mismo sabía que estaba hecho para correr y ganar. En el partidor ya estaba inquieto queriendo ya correr y cuando escuchaba la señal de partida ajustaba para atrás sus cortas orejas y no había quién lo pare pues hecho una bala se dirigía a la meta y ganaba. Cutco no necesita carona ni silla (montura); así nomás, a la capela y hasta un mal jinete –y Juan lo es- bastaba que se sujetara bien de su crin y de la soga de su jáquima y no se caía, pues Cutco corría defrente, sin esquivos; si en la ruta había algún obstáculo pasaba raudo por encima, cosa que no hacen los otros. Esto es precisamente lo que sucedió en una ocasión cuando Juan desafió a mi otro hermano Daniel. Ambos corrían bien hasta que el Hangaslazo, que así se llamaba el caballo de Daniel, en vez de saltar, como Cutco, encima de una lliclla tendida en la que se secaba maíz, ¡Zass! esquivó bruscamente hacia a un lado y el pobre Daniel salió disparado dándose una golpiza que dejó ensangrentado todo su rostro. Santo remedio, hasta donde sé, nunca más se atrevió a participar en carrera de caballos. Mientras presurosos atendía a Daniel postrado en el piso, Cutco ya había llegado a la meta hace rato. (Véase un lindo pasaje de la carrera de caballos en Vito en http://www.youtube.com/watch?v=JiAORpQ-OQs ). También véase carrera de caballos en Calcauso donde un caballo de Vito es el ganador: http://www.youtube.com/watch?v=Rla1moiVrbY
Cutco, además, era muy dócil y un caballo a todo terreno. Recuerdo que un día Juan estaba reunido en una Cantina con sus amigos y hablando de caballos desafió a otro viteño jactancioso, dueño de un buen caballo. El desafío consistía en medir cuál  era el corcel más osado. Hagamos una apuesta –dijo Juan-, veamos si tu caballo es más listo que el mío como dices. Haz pasar al tuyo a la Cantina, desafió Juan. Por más que intentó una y otra vez el caballo rival se encabritó y no logró hacer entrar a la cantina. Juan llamó a Cutco, hizo ademanes para que entrara y Cutco ¡entró!
Otro grato y (gracioso) recuerdo de Cutco es cuando mordió a mi padre en sus nalgas. Cutco, que como he dicho no era bueno como animal de carga no le gustaba que le pongan la carona ni que le ajusten con la cincha, reaccionaba de mala manera. Por tal razón mi padre se hacía ayudar por otro para que los agarre y pueda preparar al animal para la carga. Un día temprano mi padre se encontró sin ayuda de nadie, puso la carona y ajustó con fuerza la cincha y Cutco reaccionó: torció su pescuezo al lado donde estaba mi papá, abrió su hocico y ¡suácate! ¡Cat cat! lo mordió en su trasero en cuestión de segundos. Mi padre dio un alarido que sacó en segundos a mi madre que estaba cocinando y vio a mi padre que casi arrastrándose y sobándose sus nalgas entró raudamente a la casa. Sacándose su pantalón se tiró boca abajo en la tianapata, ordenó que cerrara la puerta y suplicó a mi mamá que le auxiliara y sin saber exactamente qué había sucedido se espantó de la herida ocasionada y como un médico en la sala de operaciones mi madre se vio curando a mi padre que yacía con las nalgas al aire. Ahora me explico por qué mi papá almorzaba y cenaba parado por esos días.
ALMACENERO, EL CABALLO  BORRACHO
Almacenero se llamaba otro de nuestros caballos del que tengo recuerdo. No era un buen caballo para carga, ni para carrera, ni para nada. Tampoco era viejo. Su gran problema era la embriaguez. Era alcohólico (¿?). Recuerdo un día en que mi hermano Daniel hizo llegar casi a una decena de caballos nuestros al patio de la casa, entre ellos el Almacenero. Éste llegó sigzageante, cabizbajo, caminando de un lado a otro, era evidente que estaba ¡”borracho”! Mi padre al verlo no se conmovió del pobre Almacenero sino montó en cólera, salió al patio, se acercó y ¡Zas!, ¡Lecc!, ¡Tacclalacc! y ¡Cock! ¡Pum, pum! le agarró a patadas y puñetes diciéndole: -¡Tu borracho! ¡Yo borracho! Claro, Almacenero no se explicaba qué diablos estaba pasando. Era que Almacenero se había vuelto adicto a la Garbancilla  que es una planta silvestre que droga y causa adicción a lo animales, especialmente a los caballos que la consumen. Sería interesante que un químico o un biólogo sometiera a un análisis científico a  esta planta, quizás se descubra un estupefaciente (droga) de enorme potencialidad que podría hacer florecer una industria en Vito.
YO PERDÍ LA RAZÓN CAYÉNDOME DEL CABALLO
Hablando de caballos, yo me declaro ser un pésimo jinete. Tan demostrada estaba esta limitación mía que de niño me decían “ruirosiqui” cada vez que pedía a que me permitieran cabalgar porque sabían que no permanecía “bien sentado” sino ladeando en el lomo del caballo. Recuerdo que era la fiesta patronal  de San Pedro (29 de junio) patrono de los caballos y se tenía por costumbre acompañar al Santo en procesión pero todos montados a caballo. Emocionante era ver a una gran cantidad de caballos con sus jinetes correteando con garbosos pasos alrededor de San Pedro, pues era la fiesta de los caballos. Ya mayorcito, decidí acompañar al Patrono. Se opusieron al unísono toda mi familia, pero hice berrinches y mi padre a regañadientes preparó a uno de los caballos que estaban en el patio junto a otros que con monturas y muy elegantemente ornamentados ya estaban listos para participar en la procesión. Improvisó una carona y me subieron al caballo entre dos y en mancha salimos hacia la plaza. Pero apenas llegaron los caballos a la plaza y viendo a muchos otros correteando, mi caballo junto a los otros empezaron a trotar y correr. Mentalmente me persigné ante San Pedro pidiendo a que no me cayera. En eso, sentí que mi “Rocinante” corrió un poco más animado, de un lugar a otro y en eso … ¡”Zuácate”! ¡“Tacclalacc”!, ¡Tacracc, tacracc! ¡Caí! Sentí que varios caballos pasaban por encima de mí; y no recuerdo más.
Cuando volví en sí, mi mamá, mi papá, mis hermanos y otros curiosos estaban alrededor mío tratándome de revivir de lo “muerto” que estaba por los golpes y por el gran susto que pegué. Viéndome aún muy salido de mí mismo, y sabiendo que tardaría en reaccionar completamente, mi hermana Felícitas quiso aprovechar la situación para hacerme unas bromas y hasta hoy me hace recordar riéndose. Dice que cuando estuve en ese trance (casi desmayado), Felícitas me habría preguntado, por su puesto en quechua: ¡¿Qué pasó?!,  ¿Dónde estás?, ¿Cómo te llamas?, ¿Dónde vives?, ¿Quién eres? Y yo habría respondido a cada pregunta con un –No… sé plañidero. Y para no dejar en duda sobre mi estado real, Felícitas me habría señalado a mi mamá diciéndome ¿Quién es esta señora? Y yo, con los ojos aún desorbitados, habría respondido diciendo –No … sé. Es decir, yo estaba hecho, estaba inconsciente. Me cuentan también que sobre mis omóplatos y espalda había huellas de herrajes y patas de caballo. O sea la cosa era seria. Cada vez que me hacen recordar entre risas este incidente siempre terminan  diciendo que desde entonces perdí parte de la memoria (Auch).
EL CABALLO SE HA “MUERTO”
Nuestros caballos estaban en el patio recién llegados de “arriba” porque teníamos que hacer amansar a uno de ellos. En eso, mi sobrinita, casi un bebé, que solía estar en la puerta admirando a los caballos, entró a la casa asustada y gritando (en quechua): ¡Papá!!! Mamá!!! el caballo se ha muertoooó!!! Mi papá, mamá, mis hermanos y yo estábamos tomando lawa y salimos disparados para ver qué malo había sucedido. Era que el potro estaba efectivamente “muerto” encima de la yegua. Yo, niño aún, no me daba explicaciones del hecho. Mis padres inmediatamente nos introdujeron a la casa para no seguir en el escenario y después de largo rato el caballo ya estaba caminando sobre sus propias patas “vivito y coleando” y … feliz.  Lo que había sucedido era que el potro, decidido a no perder el tiempo, se había apareado con la yegua y al parecer la casi fulminante descarga del sexo animal le había dejado al potro “muerto” yacente encima de la yegua que se sostenía pero que también estaba, al parecer, en “otro mundo”. Ese acto no sólo era placentero para los actores de tan noble espectáculo sino una buena señal para los dueños ya que pronto tendrán otro caballo. ¡Gracias San Pedro!
LA GRAN FIESTA PATRONAL DE SAN PEDRO “MULA MAYOR”
“Mulay aaaarriba, mulaaay abajo / Ninrichanllampis paccrai, paccracha / Chupachanllampis bandera, bandera”. Hasta ahora no puedo olvidarme esta tonada que solía escuchar en Vito de niño en la fiesta de San Pedro (29 de junio) y ahora en algunas ocasiones en que nos reunimos con mis hermanos (cerveza va, cerveza viene)  suelo cantar en voz alta, sobre todo a mi hermano Juan le apasiona el estribillo y canta altisonante aunque con una voz completamente desafinada. Aquí en Lima recuerdo haber escuchado en más de una ocasión a mi tío Carlos Zela Vásquez (QEPD), otro amante de los caballos, cantar con fervor la estrofa. La encantadora Yuli del Perú hizo también famosa la canción (http://www.youtube.com/watch?v=JiAORpQ-OQs) acompañado con un video del verdadero y original “Mula Mayor” y en el mismo pueblo de Vito. ¿Dónde consiguió ella el tesoro del Video grabado en Vito?
RECIEN ME ENTERO POR QUÉ A LOS VITEÑOS NOS DICEN “SARNAS”
Yo nunca quise hablar de este apelativo porque me parecía repugnante y hasta habían personas malinformadas que decían que llamaban así a los viteños porque tenían la sarna. MENTIRA! FALSO!
Nos dicen “sarnas” porque Vito es un pueblo de caballos, y de los buenos; a mucha honra.
Demetrio Huachaca Bravo ha publicado Tradiciones antabambinas, en una de sus páginas dice: “Los pueblos tenían sus apodos o motes:”turillu chuti” (Distrito de Antabamba), “cheqcgi tikra” (Huaquirca), “Tampa” (Mollebamab); a los de Vito, “sarna” por la producción de solípedos que poseen, “chuchullou” (Calcauso), “q`oto” (Sabayno), “allpa llaqwa” (Matara), “q`alawasa” (Antilla)”.
Nemesio Espinoza Herrera


miércoles, 30 de enero de 2013

Peruana candidata a Diputado en Italia


Peruana, apurimeña es digna candidata a una curul de Diputados en Italia

Rosario De Zela Anamaría, es una destacada profesional que hace muchos años emigró a Italia y vive en Florencia, Región de Toscana, Italia. http://nespinozah.blogspot.com/2012/07/ciudad-de-florencia-italia.html).
Aunque desde muy pequeña vivió en Lima, ella nació en un pequeño y legendario pueblo andino de Apurímac (Antabamba) llamado Vito. (http://apurimacperuapu.blogspot.com/2008/07/vito.html).
Mostrando ser una mujer de “armas tomar”, decidió irse a Italia y allí logra tener una brillante carrera en el ejercicio profesional como Bibliotecóloga a punche de esfuerzos y dedicación.
Rosario, que adquirió nacionalidad italiana, pero siempre mostrando ser una buena peruana que ama a su país, participa activamente en la organización de los migrantes peruanos en Italia y gana la simpatía de Antonio Ingroia (http://it.wikipedia.org/wiki/Antonio_Ingroia), un ex magistrado y líder del Partido Personas de la Sociedad Civil e invita a Rosario a que participe como candidata para Diputada.
El siguiente texto es un buen testimonio que ilustra la importante participación de Rosario en Italia. “Es un orgullo para mi –dice Felicitas De Zela Anamaría-, avisar al publico peruano, una bonita noticia: En Italia en las próximas elecciones parlamentarias a llevarse a cabo el 23 y 24 febrero 2013, una profesional PERUANA, bibliotecaria, experta en conservación y restauro del papel, nacida en Apurímac, conocida por las luchas que lleva a cabo a favor de los inmigrados peruanos y de otras nacionalidades en Italia, se presenta como candidata en la lista del ex-magistrado Antonio Ingroia, un magistrado muy valiente, conocido por su trabajo enorme en la justicia Italiana contra la mafia. Este magistrado, transparente e tenaz ha realizado en estos últimos años,  investigaciones para destapar los acuerdos secretos entre la mafia y poderes fuertes del Estado. Ha sido muy criticado por esto pero no se ha rendido. Digno discípulo de un magistrado héroe, el juez Paolo Borsellino, asesinado con un coche bomba, trabajó con él por muchos años y ha visto la mafia en directa y el poder que esta tiene, desgraciadamente. Por este motivo, el Magistrado Ingroia, ha dejado la magistratura y ha entrado en política, llevando con si las esperanzas de un CAMBIO en las raíces del País. Ese es el objetivo del partido que ha formado con PERSONAS DE LA SOCIEDAD CIVIL. Encontramos obreros, mineros, abogados, ingenieros, periodistas, una bibliotecaria PERUANA, nacida en Vito, Provincia de APURIMAC. ROSARIO DE ZELA es el nombre de la candidata peruana. Su brillante currículum y su actividad sindicale en Perú en la década de los 80, han sido valorizados y en las elecciones internas ha logrado el mayor puntaje. Esperemos que su candidatura TENGA EXITO. Es bastante difícil, porque la competencia y la inversión de los otros partidos es inmensa. Deportivamente se puede decir que lo importante es participar, porque  ESTAR INCLUIDA EN "REVOLUCION CIVIL" LA LISTA DEL VALIENTE EX MAGISTRADO ITALIANO INGROIA, que es la esperanza de cambio para muchos italianos,  es ya de por si, un triunfo.”
Sobre su destacada personalidad, un colega de Rosario dice: “Pero la vida te da sorpresas, Rosario de Zela fue la primera colega de nuestra promoción en hacer realidad su sueño. Un día se lleno de valor, cogió sus chivas y se marcho para siempre hacia la libertad. Cruzo el charco cargada de ilusiones y se fue a la conquista del viejo mundo. Cuando el boom de los inmigrantes peruanos hacia Italia aun no se desataba. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” (A. Machado)” (http://bibliospb.blogspot.com/2009/03/semblanzas-rosario-de-zela-anamaria.html).
El periódico Pregón de Apurímac dice: “Rosario de Zela Anamaria, dama  apurimeña, luchadora por los derechos de las mujeres inmigrantes en Italia,  con más de 15 años de residencia en la ciudad de Florencia, Italia es una candidata más votada para una curul en la Cámara de Diputados en Italia. El Partido que la presenta es el "Partido Civil", encabezado por el Jurista Antonio Ingroia que propugna por una política digna, decente y romper con el berlusconismo, la ilegalidad, la mafia, reconquista el derecho al trabajo, al estado social, derecho a la escuela y a la sanidad pública. (http://www.pregon.com.pe//antabamba/apurimena-candidata-a-diputado-en-italia-la-mas-votada.html#ixzz2JRmTxGLI).

Te deseamos muchos éxitos, Rosario
Vi auguriamo molto successo Rosario
Nemesio Espinoza Herrera